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El carnicero de Tacna


Cada año, miles de chilenas cruzan la frontera a ponerse una nariz de Michael Jackson, un buen busto o quitarse grasa de la cintura. Pagan la mitad de lo que cuesta una operación en su país y el riesgo es alto: en Tacna apenas hay cuatro cirujanos habilitados y sólo uno tiene un quirófano legal. Conversamos con Jorge Turpo Rivas, autor de la crónica “De Chile a Tacna: una historia de carniceros y cirujanos”.

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“El caso de Tacna está a un poco más de mil kilómetros de Lima y es tal la demanda de cirugías que se ha convertido en un negocio. Y las clínicas separan las citas de la pacientes chilenas y traen a un cirujano desde Lima, que no siempre está habilitado, hace en una semana las cirugías y no hace seguimiento de postoperatorio. En ese interín han fallecido algunas mujeres.

“Advierten a las mujeres que vayan con cuidado, pero muchas se exponen a lugares que no están habilitados. El único habilitado tiene una demanda intensa y lucha contra la informalidad de sus colegas. El resto va a jugarse la vida, no saben si van a volver completas o si van a volver en un cajón.

“Una cirugía en Tacna cuesta 2500 dólares, mientras que en Chile cuesta 5000. Incluso mujeres desde Santiago. Siete mil chilenos que cruzan a Tacna por tres cosas: a disfrutar de la gastronomía, luego por servicios médicos (cirugías, odolontógico, de la vista) y ahí es donde surge la criollada, que es la viveza de algunos.