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La vida sin futuro: la historia de Ariel ‘Chuky’ Ávila


Ariel “Chucky” Ávila fue protagonista de una historia de violencia en Empalme Graneros, Rosario. A los 21 años, fue asesinado a tiros frente a su casa, cerca de un búnker. Osvaldo Aguirre cuenta en la crónica Canción para su muerte: la historia de Ariel ‘Chuky’ Ávila, los detalles de este entramado social atravesado por el narcotráfico. Pero también su contracara: la de los chicos que se refugian en la música o en la religión para escapar de la violencia.

“La falta de perspectiva del futuro lo ven como mucha lucidez, y se ve en chicos muy chicos. Ariel comenzó a rapear a los 14 años, y con sus amigos decían: ‘queríamos ser la voz del barrio’. El tema está en ver hasta qué punto estos chicos son escuchados. Ahí interviene la falta de intervención estatal, la debacle de las instituciones.

“Ellos se conocen en una escuela del barrio, comienzan a rapear y un profesor de música los ayuda, les hace bases para los temas, hasta que forman el grupo La técnica del hip hop, que tiene varios videos en YouTube, y el profesor también los inscribe en un concurso municipal que ganan y se insertan en el circuito de hip hop de Rosario, y comienzan a tener muchas presentaciones. Pero se encuentran con muchas dificultades: no tenían plata para grabar, lo que los desmoralizó un poco. Seguían dos y estaban grabando cuando ocurrió la muerte de Ariel.

“Uno hace planes para el futuro, se propone estudiar, cambiar de trabajo, pero para estos chicos el futuro es algo un poco más incierto. Por eso es que tratan de buscar su camino en lo que tienen a mano, en las iglesias evangélicas o formando su propia familia cuando son muy jóvenes. Eso se explica en ese sentido, porque tener una familia es proyectarse a futuro, preocuparse por los hijos y el trabajo.