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La ciencia detrás de los penales


El español Ignacio Palacios-Huerta tiene dos pasiones en la vida: el fútbol (jugó profesionalmente en el Baracaldo) y la economía (tiene un doctorado en Chicago) y consiguió unificarlas, a partir de una observación sencilla: los deportes profesionales como el fútbol son una laboratorio excelente para observar las interacciones estratégicas humanas. En un artículo en la Review of Economic Studies “Professionals Play Mínimax”, (2003) Palacios-Huerta recogió en video 1400 penales de la liga española, italiana e inglesa. Y sacó conclusiones.

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“La del penal es una situación tan clara para obtener datos que a los economistas nos interesan mucho, subteorías de la teoría del equilibrio de Nash. Desde el año 98 comencé a coleccionar cientos de penalties y a ver cómo se comportaban. (…) Las series de penales comenzaron en 1970, y si uno mira todas, resulta que el 60% de la victoria es para el equipo que comienza. Los jugadores dicen que les meten presión al contrario si aciertan el primero, pero no es una garantía porque el 40% de la veces gana el equipo que sale segundo en el sorteo.

“Antes de 1970, cuando había empates, la moneda era que la decidía quién seguía en carrera; es decir que la participación de la moneda bajó del 100% al 20%. Si hay una manera de generar un penal que no le de mucho rol a la moneda es algo que se piensa siempre, y una manera mejor de alternanr los penalties es seguir la manera del tenis, el tie break, para moderar la ventaja de ir por delante.

“El penal perfecto es el que entra. Más o menos, tanto el jugador como el arquero, se inclinan al lugar natural. Son como las manzanas, que no conocen la ley de la gravedad pero la respetan. Pero no todos. El arquero belga, Thibaut Courtois, se lanza más a su mano derecha que a su izquierda y por lo tanto es predecible: se tira el 80% de las veces a la derecha.