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Mascherano, héroe natural


En la semifinal, Javier Mascherano se convirtió el héroe nacional y líder de la Selección, por su entereza y entrega. En la sección Cronistas, hablamos con Emilce Pizarro, periodista y autora de “Retrato de una obsesión”, un perfil de mediocampista argentino.

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“Mascherano es excesivamente profesional, cuando comencé a preparar la entrevista, no había nada del tipo que estuviera por fuera del fútbol, no hay entrevistas que hablara de otra cosa. Ese era el gran problema para mí, y lo hablé con colegas periodistas deportivos y me confirmaron que no estaba buscando mal: no hay manera de hablar con él de otra cosa.

“Dejó montón de cosas de lado. El llegó a River muy pendejo, desde San Lorenzo, en Santa Fe, y no se volvía los fines de semana para que los amigos no lo llevaran a bailar porque quería estar bien en la semana.

“El te dice que es lo único que sabe hacer y no podría hacer otra cosa. Cuando se fue al Barcelona, antes de llegar comenzó a comprar libros sobre Guardiola para leer y conocer más allá de su propia impresión de las cosas. Hasta ahí llega su obsesión.

“Habla de estrategias, de cómo estudiar, pero también tuvo unos exabruptos de agarrarse a piñas. Cuando le pregunté por eso en la nota, me decía que esas son cosas que pasan, que lo maneja, pero que él no es eso. Y para mí él también es eso, por algún lado sale.

“Me dijo que le incomodaba la plata, que lo reconocieran en la calle. Cuando hicimos la nota, vos esperás un bravucón, un líder estilo Lavezzi sólo por ser argentino, y me encontré con un pibe con la remera que usaba para correr, bermudas y un grupo de amigos esperándolo en una mesa a cinco metros.

“Es representativo porque lo que significa dentro de la Selección. Es el tercer Mundial de Mascherano.