Bicho-900

Mozo, sírvame otro bicho

“En el sur de México un bocado de saltamontes no es una extravagancia, ni una atracción para turistas: es una costumbre en vías de extinción. Nos alimentamos de plantas diseñadas en laboratorio, bebidas con ingredientes peligrosos y peces con mercurio. ¿Por qué tanto asco para masticar un insecto?”, escribe David Hidalgo. Hablamos con él sobre esta costumbre culinaria mexicana:

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“Caminando por Oaxaca vi un puesto con canastas llenas de insectos. A una persona de afuera, le podían parecer cucarachas, pero eran saltamontes. La gente iba y los probaba. Me acerqué a ver si me atrevía a probarlos. Si en Lima encontráramos algo así, llamaríamos a Sanidad. La apariencia ya llamaría la atención, pero en México era algo normal”.

“Empecé a investigar y ya había muchos artículos que se preguntaban si México había sido un país entomófago en las culturas precolombinas, por qué ahora había dejado de serlo. El insecto es saludable y además es sabroso y se usa en alta gastronomía. Hay chefs que en México lo promueven”.

“Te los venden salteados, por ejemplo. Hay diferentes formas de prepararlo. Puedes probar desde la forma tradicional con aderezo y limón, en el mercado. A veces te ponen una sal naranja, y es el insecto molido. Tiene un sabor muy natural, parece que estuvieras comiendo espárrago”.

Leé su crónica acá: http://goo.gl/DsxGeb