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Kinesiología sí, libros no

La escuela Artur Martorell de Badalona usa kinesiología para mejorar la concentración de sus alumnos clases. Con una serie de sencillos ejercicios, los estudiantes se relajan y disponen para aprender en el aula. El centro escolar, además, no utiliza libros de texto para impartir el temario. De este modo, consiguen también más interés por parte de los alumnos, ya que son los mismos niños y niñas los que proponen los temas a estudiar en clase. Hablamos con Carme Martinez, directora de la escuela:

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“Antes de empezar cada clase, hay una rutina que repetimos siempre en todos los cursos de kinesiología. Todo depende de la actividad que van a hacer después. Los niños lo valoran muy positivamente. Cuando están nerviosos en su casa los hacen también. Estos ejercicios permiten conectar los hemisferios del cerebro y lograr mucho más rendimiento. Es una técnica muy simple, muy sencilla y a ellos les funciona muy bien”.

“Hace 4 años que aplicamos la técnica en toda la escuela. Nos interesó mucho por lo que significa la rutina: conectar antes de empezar y obtener el máximo rendimiento”.

“Con los padres no hubo ningún problema. Hubo más preguntas de los maestros sobre el método. El primer ejercicio consiste en tragar agua. Se asimila mucho al bostezo, al hacerlo, hacemos que llegue oxígeno al cerebro y hace que los niños se despierten. Se hace con todos los alumnos de la escuela”.

“No tenemos ningún libro de texto. Nuestro objetivo es que el aprendizaje sea significativamente. Les preguntamos a los niños qué quieren saber. Tienen que argumentar por qué lo quieren hacer y convencer a sus compañeros”.

“Tenemos un listado de procedimientos que los niños, cuando terminen, deberían saber. Y esto lo vamos evaluando de diversas maneras, como por ejemplo, el diario de clase. ‘Bien’, ‘notable’ y ‘excelente’ es la forma en la que los evaluamos cuantitativamente”.