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Ringo Bonavena, de repartidor de pizza a leyenda del boxeo

PARQUE PATRICIOS, BUENOS AIRES, ARGENTINA. 25 DE SEPTIEMBRE DE 1942. Nace el séptimo hijo, de los nueve que tendrían Vicente Bonavena (conductor de tranvía) y Dominga Grillo (lavandera). Sus padres le ponen Oscar Natalicio, pero el mundo entero, lo va a conocer como Ringo.

Al joven Bonavena le cuesta mucho el estudio: “De tanto repetir, casi me caso con la maestra”, dispara, y esa quizás sea la primera gran frase de un tipo que con su lengua, golpeaba con la misma velocidad con la que pegaba con sus puños.

Oscar abandona la escuela en sexto grado y de allí en adelante es: repartidor de pizza, empleado de carnicería y picapedrero. “Vos vas a ser boxeador”, le decían los vecinos. Y así fue. Caminó hasta el Club Huracán y allí comenzó todo. ¿Cómo? ¡Nos lo cuenta Diego Iglesias!